
Siempre innovando y creando instancias para la comunidad universitaria, el área de Deportes y Recreación, en conjunto con DeRose Method, presenta una atractiva actividad para aprovechar desde el hogar.
Todos aquellos integrantes de la comunidad de la Universidad Maza que estén interesados en conocer la propuesta de DeRose Method podrán hacerlo gratuitamente a través de una serie de videos o textos preparados por la instructora y directora de la Sede Dorrego, Marcela Heras.
La idea es trabajar en equipo: cada semana habrá un nuevo material que irá instruyendo a los asistentes y quienes accedan a ellos deben visualizarlos e intentar aplicar lo recomendado.
DeRose Method es un programa completo para aumentar la vitalidad, administrar el estrés y ganar foco. Su aplicación promueve calidad de vida y genera alto rendimiento en cada faceta de tu vida.
En esta misma nota se irá cargando cada nuevo contenido:
Pensaba en el agua, en que a veces está tan fría que no nos animamos a meternos, pero si por ese primer impacto no nos zambullimos, podemos perdernos la magia que es flotar en esa materia increíble que nos opone una resistencia agradable, distinta a la del aire, distinta a la del suelo.
Pensaba que a veces “descontraer” tiene algo de sumergirse en el agua, de caer, pero suavemente. De soltar pero sentir la contención. Solemos estar alertas, casi sin decidirlo; así está seteado nuestro sistema, así sobrevivimos. Y, por qué no decirlo, también es algo que seguimos alimentando a través de nuestros hábitos y costumbres.
No sé dónde estarás mientras leés, no sé qué día será, ni qué hora, pero levantá el mentón un poquito, dejá caer la cabeza hacia atrás, que la boca se entreabra; las manos se ensanchen, las piernas se descrucen, la espalda se sumerja en lo que la recibe. Flotemos por unos instantes en la vida.
¿Qué se ve? ¿Se ven los objetos y las cosas? ¿O es como si por unos instantes la vista también se relajase, y se viese menos definido? Y, en esa penumbra de lo más evidente, tuviésemos un pequeño avistaje de nuestra existencia.
Y al ratito emergemos, y sentimos cómo nos compactamos, la vista se enfoca, recuperamos una cierta eficiencia que nos permite vincularnos con el entorno, pero sabemos vos y yo, y varios de nosotros, que está ese lugar, esa rendija en nuestra vida cotidiana por donde podemos sumergirnos a ese otro mundo que también nos compone.
Autora: Lucía Gagliardini

(En la foto, algunas de las personas de la comunidad educativa y administrativa de la Universidad, que participan del entrenamiento de mindfulness que brinda el DeROSE Method en la institución todos los martes y jueves)

¿Te pasó de estar sentado en un bar y abstraerte totalmente de lo que estaba pasando a tu alrededor? ¿De estar tan metido en lo que estabas haciendo que recién cuando frenaste eso y levantaste la cabeza te diste cuenta del mundo que está aconteciendo al lado tuyo?
Dentro de nuestro cuerpo eso pasa todo el tiempo. Imaginémoslo como una máquina, un conjunto de varios receptores que llevan la información a la base central y desde allí se decide a qué input dejar en ON y a cuál en OFF…
Imaginemos si todo el tiempo estuviéramos acompañando el ritmo de nuestro corazón, si escucháramos el sonido al tragar o el del mínimo roce de alguna parte del cuerpo sobre otra, del contacto con la propia ropa…
El cerebro, de manera casi automática, decide a qué ponerle foco y qué otras cosas dejar en segundo plano. Esto ocurre porque demandaría demasiada energía estar alerta a todo, todo el tiempo.
Te proponemos entrenar esto que hace el cerebro de manera automática, pero probando hacerlo a conciencia y con un propósito.
Una manera sería recorrer los sentidos que llamamos externos, aquellos que nos conectan con el mundo. Empezá por “silenciarlos” Y observá qué ocurre en ese silencio. Podés comenzar por cerrar los ojos, ahí los otros sentidos se van a agudizar; dejá que los sonidos del entorno fluyan, como si no pudiesen penetrar tu oído, empezá a relajar el cuerpo, dejando de lado el tacto y las sensaciones del peso y tensión de tus propios músculos. Esta abstracción de los sentidos puede ser uno de los primeros pasos para luego darle lugar y dejar en ON al input que quieras, ya sea externo o interno.
Fuente: Instagram @derosebelgrano

Hoy les comparto lo que llamamos: curaduría de los pensamientos.
De la misma manera que quien cura una muestra de arte, elige qué cuadros exponer y un criterio estético y de contenido, la idea es hacer eso con lo que pensamos. Ir generando ese criterio y no colgar todos los cuadros en la pared de manera aleatoria.
Un gran porcentaje de los pensamientos que recorren nuestra mente son asociaciones aleatorias, o no tanto, que hacen que vayan saliendo ideas que vamos incorporando o descartando.
Las raíces de estos pensamientos suelen estar atadas a lo que estamos haciendo en el momento, lo que estamos viendo, nuestros sentidos o emociones o incluso condicionamientos latentes. Muchas veces surgen pensamientos que no nos interesan o no nos sirven, ya sea porque generan ruido o porque encierran una visión negativa o no tan constructiva como nos gustaría.
Una de las formas de aplicar esta curaduría es estar atentos a la aparición de estos pensamientos y, en el momento que surgen, elegir no desarrollarlos y reemplazarlos por otros que nos parezcan más atinados, más cercanos a lo que queremos. Si mantenemos esta práctica, vamos a generar una curaduría de nuestros pensamientos, haciendo que aquellos que no nos interesan tanto tengan menos fuerza y aquellos que nos suman afloren más.
Este tema nos hizo acordar de un libro, tal vez poco conocido, de Lewis Carroll “Alimentar la mente”.
"Desayuno, comida, té. En casos extremos, desayuno, almuerzo, comida, té, cena y un vaso de algo caliente antes de irse a la cama. ¡Cuántos cuidados nos tomamos en alimentar a nuestro afortunado cuerpo! Pero, ¿cuántos de nosotros hacemos algo similar por nuestra mente?"
Te proponemos iniciar esa curaduría del pensamiento o, como dice Lewis Carrol, empezar a pensar con qué querés alimentar tu mente.
Ser es ver en la dimensión humana. Y lo que vemos está altamente interrelacionado con lo que somos. No podemos llegar muy lejos en la modificación de nuestro modo de ver sin cambiar simultáneamente nuestro ser y viceversa.

Los paradigmas son poderosos porque crean los cristales o las lentes a través de los cuales vemos el mundo. El poder de un cambio de paradigma es el poder esencial de un cambio considerable, ya se trate de un proceso instantáneo o lento y pausado.
(Fragmento del libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey)
Una frase atribuida a Albert Einstein dice: “Es más fácil desintegrar un átomo que un paradigma”. Por lo tanto, necesitas energía para generar disposición para el cambio. Respecto a esto, no hablo de cambiar por cambiar, hago referencia a encarar esa transformación que nos acerque a un estado de más plenitud y felicidad. Serán cambios apenas imperceptibles o cambios fuertes y profundos como los movimientos sísmicos…(¿O terremotos?)
¿De donde sacas la energía para el cambio? Será tema de otro encuentro en este espacio. Mientras, andá pensando… ¿Me gustan los cristales de mis lentes?
Marcela Heras (Directora DeROSE Method Dorrego)
Nuestros pensamientos moldean nuestra realidad en muchos sentidos. Por un lado, son el filtro a través del cual interpretamos la información a nuestro alrededor. Al mismo tiempo, son el primer paso para concretar cualquier cosa: todo lo que creamos los humanos, antes de existir fue una idea. Los pensamientos se vuelven realidad.
Es interesante pensar en la profecía autocumplida: nos repetimos tanto que algo va a ser de una manera determinada, que indudablemente termina siendo así. El dramón es que este término suele aplicarse a las mentalizaciones negativas: pensar que algo va a salir mal, creerlo tanto, estar tan seguros de eso, que sale mal o sale mal.
La buena noticia es que así como funciona ese mecanismo, también funciona a la inversa: podemos imaginar cualquier aspecto de la realidad cambiando en un sentido exacto, dotándolo de detalles, asociando imágenes, sonidos, sensaciones, emociones, como si lo vivenciáramos de esa manera. Y esta es una excelente forma de ir preparando el terreno para que en el plano de lo concreto, las cosas salgan así como las mentalizamos.
Porque en definitiva, las cosas no son como son, son como nosotros pensamos que son.

¡Afilá el hacha, todos los días!: https://photos.app.goo.gl/LUXxeW4HbmeqjaAq8

Consideraciones generales:
Cada uno de los números del cuadro, indican en orden: inspiración, retención con aire, exhalación, retención sin aire. El número 0 al final indica que no hay retención sin aire.
A medida que se gana práctica, se pueden ir sumando segundos a la inspiración, lo que impactará en las siguientes fases de la respiración. El cuadro sirve para no perderse.
Infalible para estados de cansancio, apatía, estrés debido a que ingresa más oxígeno al cuerpo.
¿En algún momento computaste cuánto tiempo perdés con el estudio o trabajo, simplemente por no haber tenido concentración suficiente para hacer una tarea bien hecha de la primera vez? ¿Cuántos sinsabores tuviste por no contar con un emocional suficientemente estabilizado? ¿Cuántas oportunidades perdiste a causa de un elevado nivel de estrés?
Las técnicas que vamos a enseñar en este pocket book actúan en todo el sistema biológico del individuo en forma significativa. Inciden con relevancia en la administración de las emociones y en el control de los niveles de estrés.