La Terapia Ocupacional trabaja con las personas en sus contextos cotidianos y con sus realidades para que puedan ejercer todos sus derechos, que pueden verse vulnerados producto de una condición de discapacidad o problemáticas psicosociales” comienza explicando quien es docente de Prácticas Profesionales, Salud Comunitaria y tutora disciplinar de Tesina en la carrera de la Universidad Maza.
De lo anterior se deriva que el campo de acción de la Terapia Ocupacional sea muy amplio: hogares, comunidades, hospitales y escuelas, entre otros lugares. Allí se vincula con personas de todas las edades, acompañándolas en la búsqueda y reconocimiento de sus saberes, generando espacios que aporten a la construcción de soluciones colectivas.
"La Terapia Ocupacional comunitaria trabaja desde la emancipación de las personas, entendiéndose como un engranaje más dentro del motor comunitario", afirma la profesional para comprender mejor su rol en la sociedad.

Entre estos espacios de trabajo se encuentran los contexto de encierro, un ámbito muchas veces relegado y olvidado. Allí se desempeñan egresados de la Universidad Maza que buscan propiciar el desarrollo educativo, por ejemplo, de las personas privadas de libertad.
Otra labor fundamental se realiza con personas en situación de vulnerabilidad económica, que no tienen acceso a cuestiones básicas como una vivienda y trabajo digno. “Todas las personas que sufren vulneración de derechos pueden ser intervenidas desde la Terapia Ocupacional, para su emancipación mediante la presencia y el acompañamiento”, remarca Silvia.
Participar activamente con las personas en sus comunidades, barrios y comedores, crear huertas comunitarias, elaborar proyectos para pedir subsidios y actividades de recreación en jardines son solo algunas de las tantas acciones de la disciplina a la hora de aportar al desarrollo social de los individuos. En ese sentido también se busca la reinserción laboral, realización de capacitaciones, etc. Se construyen actividades conjuntamente con las personas basadas en sus necesidades.

“No concebimos el trabajo individual, lo concebimos con el otro porque somos parte de la comunidad. La Terapia Ocupacional un trabajo en equipos interdisciplinarios, donde se diluyen las disciplinas y todas aportan”, sintetiza la entrevistada.
Ejemplos concretos
Polinelli comenta que hace muchos años que trabajan en el barrio Papa, en la Fundación Coloba y en el Centro Educativo Terapéutico Arcoíris.
También se lleva a cabo un proyecto dentro de una asociación civil de apoyo a niños, niñas y adolescentes en Lujan de Cuyo y en el Jardín Maternal Lucecitas.
Además, unificaron su labor con el Equipo de Comunicación y Acompañamiento Familiar (ECAF) y con Casita Azul (San Rafael), un espacio dedicado al tratamiento de consumo problemático.

El rol de la institución universitaria
“La inserción de la Terapia Ocupacional en Mendoza está fuertemente anclada a la Universidad Maza. Creo que es sumamente valioso el aporte que hacen en la reinserción y en procesos de emancipación los estudiantes, ya sea en sus prácticas o como colegas posteriormente”, afirma la docente.
Ella destaca, por sobre todas las cosas, que la apertura de la carrera en Mendoza hizo que la disciplina pueda abrirse hacia otras provincias. Además, mencionó que: “nuestra carrera está por acreditarse en la Federación Mundial de Terapia Ocupacional”, lo que permitirá a los estudiantes trabajar en cualquier parte del mundo donde esté afiliada la Federación sin necesidad de validar su título, algo importante y atractivo en el actual mundo globalizado.
En resumen, esta disciplina se avoca al desarrollo social de los individuos en contextos vulnerables a lo largo de todos sus ciclos vitales con el objetivo de mejorar su calidad de vida, siendo el motor que mantienen funcionando a muchos centros y fundaciones. Desde la Universidad Maza sus profesionales, egresados y alumnos siguen contribuyendo a esta carrera enfocada en las personas.