
La Universidad Juan Agustín Maza inicia su tercer proceso de autoevaluación y evaluación institucional con el propósito de revisar críticamente su trayectoria reciente, consolidar sus logros y proyectar nuevas oportunidades de mejora. Este ejercicio, que abarca el período 2017-2024, se realiza en el marco de los lineamientos establecidos por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) y continúa el camino iniciado en las evaluaciones institucionales de 2008 y 2016, reafirmando un compromiso sostenido con la excelencia académica, la rendición de cuentas y la mejora continua.
La autoevaluación constituye, ante todo, un proceso profundo de reflexión colectiva, que involucra a autoridades, docentes, estudiantes, personal de gestión, de apoyo y graduados. A través de este documento, se ofrece información organizada y sistemática sobre el contexto institucional, la evolución de los procesos académicos y administrativos, los desafíos enfrentados y las acciones implementadas para garantizar la calidad educativa y el cumplimiento de la misión institucional.
El período evaluado estuvo atravesado por la grave crisis global provocada por la pandemia de COVID-19, que exigió respuestas urgentes y transformadoras. La Universidad debió cesar sus actividades presenciales y, en tiempo récord, reorganizar la totalidad de sus funciones sustantivas mediante plataformas virtuales y modalidades de educación a distancia.
Para garantizar la continuidad pedagógica se implementaron readecuaciones normativas, ampliación de plazos académicos, extensión de la condicionalidad y redefinición de mecanismos de promoción, siempre con el propósito de resguardar el derecho a la educación en un contexto extraordinario. Asimismo, se emitieron múltiples Resoluciones Rectorales para ordenar los procesos académicos y administrativos en la virtualidad y regular el retorno progresivo a la presencialidad mediante dispositivos híbridos de enseñanza.
En paralelo, la Universidad puso sus capacidades científicas, técnicas y humanas al servicio de la comunidad, mediante: producción de soluciones sanitizantes en laboratorios propios, creación de una colección COVID-19 en el Repositorio Digital UMaza, elaboración y difusión de protocolos de bioseguridad, realización de ciclos de Webinars sobre salud mental, nutrición, impacto económico y mediático de la pandemia, voluntariado estudiantil y profesional, activa participación del Comité de Retorno a la Presencialidad (CREP), cuya labor fue fundamental para la planificación y la toma de decisiones institucionales.
Este conjunto de acciones evidenció una institución resiliente, cohesionada y socialmente comprometida, capaz de sostener la continuidad educativa y fortalecer sus vínculos con la sociedad mendocina.
Luego de la segunda evaluación institucional, la Universidad realizó inversiones estratégicas y sostenidas desde la Gerencia de Inversiones y Finanzas, orientadas a la modernización edilicia, la ampliación de infraestructura, la accesibilidad y la adecuación tecnológica en las cinco sedes (Gran Mendoza, Este, Sur, Valle de Uco y Norte) y en las extensiones áulicas de Malargüe y General Alvear. Este proceso reafirma el compromiso con el federalismo intraprovincial y la territorialización de la educación superior.
En materia de sostenibilidad, la Universidad se encuentra avanzando hacia la acreditación como Universidad Sostenible, cumpliendo criterios vinculados a eficiencia energética, cuidado del agua, gestión de residuos y preservación del arbolado. Destaca la instalación de 140 paneles solares en el edificio Huarpe, que permiten cubrir cerca del 40% del consumo energético y reducir de manera significativa las emisiones de carbono.
La política de bienestar institucional se consolida a través de la Universidad Saludable, acreditada dos veces por el Ministerio de Salud de la Nación, y del Programa de Desarrollo Institucional, que promueve la filantropía y el mecenazgo educativo. Ambos espacios fortalecen la cultura del cuidado, la participación y el compromiso comunitario.
El período 2017-2024 se caracteriza por una diversificación de la oferta académica, el fortalecimiento de los procesos de acreditación de carreras y la implementación progresiva del Modelo Educativo por Competencias y Desarrollo de Proyectos, centrado en el estudiante y alineado con los desafíos contemporáneos de la Educación Superior.
Entre los principales avances se destacan:
En el ámbito científico, se fortalecieron las convocatorias de investigación y desarrollo, promoviendo la transferencia del conocimiento y el vínculo ciencia–sociedad. Un hito relevante es el ingreso de la revista ICU (Investigación, Ciencia y Universidad) al Núcleo Básico de Revistas Científicas de CAICYT–CONICET, lo que posiciona a la UMaza en el sistema nacional de ciencia y técnica.
En extensión universitaria, se avanzó en proyectos orientados al territorio, innovación social, redes interinstitucionales, acciones vinculadas a diversidad e inclusión y programas de articulación comunitaria.
El Plan de Gestión mantiene como horizonte la construcción de una “Universidad sin fronteras”, promoviendo la movilidad docente, estudiantil y de personal de gestión, la firma de acuerdos bilaterales y multilaterales, el desarrollo de proyectos internacionales y la consolidación de la presencia institucional en redes académicas.
El período 2017-2024 deja como saldo una Universidad que:
La Educación Superior atraviesa transformaciones profundas. La Universidad Juan Agustín Maza asume este escenario como una oportunidad para innovar, anticiparse, repensar los modos de enseñar y aprender, y diseñar proactivamente su futuro institucional.
Como expresa el lema que guía este proceso:
“No es posible una transformación auténtica si no nace de una visión compartida.”
Prof. Méd. Daniel R. Miranda