La provincia de Mendoza es uno de los destinos preferidos por turistas nacionales e internacionales. Al mismo tiempo, sus propios habitantes disfrutan visitando los lugares más emblemáticos durante su tiempo libre. Esta creciente afluencia genera una alta concurrencia en diversos parajes, especialmente aquellos relacionados con el agua, lo que incrementa los riesgos asociados.
Conscientes de esta realidad, hace ya varios años la Subsecretaría de Medio Ambiente, la Subsecretaría de Turismo, la Municipalidad de Luján y la Universidad Juan Agustín Maza firmaron un convenio para desarrollar un operativo de seguridad acuática. Este proyecto fue diseñado por la Escuela de Salvamento Acuático de la universidad y se inspiró en modelos similares implementados en playas del Mediterráneo.
Seguridad en el Dique Potrerillos
El director de la Escuela, el profesor Esteban Marchese, explicó que el principal objetivo es garantizar la seguridad en zonas como la Bahía Príncipe del Dique Potrerillos. "Contamos con guardias profesionales que ofrecen un servicio de vigilancia y rescate a través de nuestra carrera de guardavidas", señaló Marchese.

El operativo incluye una torre de vigilancia equipada con un desfibrilador, lo que convierte el área en un espacio cardioprotegido. Desde esta torre se coordina un sistema de comunicación que abarca entre 4 y 5 mangrullos, donde los guardavidas rotan estratégicamente para cubrir diferentes puntos. Además, el ente náutico encargado del dique cuenta con rescatistas especializados proporcionados por la universidad.
El servicio ya se encuentra habilitado y opera los sábados, domingos y feriados, de 11 a 19 horas, hasta el 3 de marzo de 2025.
Un espacio seguro y accesible
El operativo no solo mejora la seguridad, sino que también transforma el área en un espacio recreativo accesible. Los visitantes pueden disfrutar de un ambiente tipo balneario, con alquiler de kayaks, baños públicos y espacios recreativos. Esta iniciativa ha sido ampliamente valorada por mendocinos y turistas, quienes destacan la seguridad y organización del lugar.
Sin embargo, algunos asistentes han expresado el deseo de ampliar las áreas protegidas y aumentar el número de guardavidas. “Es similar a la costa, pero con un mayor desafío debido a la extensión del lugar y la cantidad de personas presentes”, comentó Marchese.

Hacia una profesionalización del servicio
El servicio actualmente se sostiene gracias a la labor voluntaria de los estudiantes de la carrera de guardavidas de la Universidad Juan Agustín Maza. Sin embargo, Marchese destacó que sería ideal contar con personal contratado para garantizar una operatividad continua durante todos los días de la semana.
Formación en salvamento acuático
Aquellos interesados en convertirse en guardavidas pueden cursar la carrera en la Escuela de Salvamento Acuático de la Universidad Maza. Con una duración de un año, el programa forma certificados profesionales, incluyendo prácticas que se realizan en otras localidades como Necochea, un componente esencial para los futuros profesionales.
La iniciativa en Potrerillos no solo fortalece la seguridad, sino que también impulsa el turismo responsable y sostenible, posicionando a Mendoza como un destino cada vez más solicitado.