Farmacodependencia, una problemática de la que se debe hablar fuerte y claro

14 Nov 2022

La farmacodependencia es una situación derivada de la administración de un medicamento y se produce cuando el paciente comienza a buscarlo y consumirlo en una proporción mayor a la adecuada. Esto puede generar graves perjuicios en su vida y entorno.

Para comprender mejor la problemática debe tenerse en cuenta que los estupefacientes (que alteran el Sistema Nervioso Central) son todas aquellas sustancias psicotrópicas con alto potencial de producir conductas abusivas y/o dependencia, tanto psíquica como física. Algunas de ellas se encuentran en medicamentos para tratar dolores agudos y pacientes traumatizados. Sin embargo, existen otras que se consumen de manera ilícita, como derivados de morfina y cocaína, o marihuana sin fines medicinales. 

Todos estos productos deberían ser manejados con gran conciencia por el peligro de abuso que conllevan. Además, debe tenerse en claro que cuando se aumenta la frecuencia o el volumen, el cuerpo es quien paga la factura.

Entre las consecuencias pueden observarse efectos mentales como estados alucinatorios y preceptivos anormales y excitación; trastornos psíquicos como esquizofrenia o depresión y cuestiones físicas como falta de apetito, inanición y arritmias, entre otras.

 

El responsable del Centro de Información de Medicamentos (CIMe) de la Universidad Maza, Prof. Farm. Carlos A. Manassero explica que el consumo recurrente y constante puede derivar en la mencionada farmacodependencia, modificando el comportamiento de la persona y cayendo en el impulso irreprimible de tomar el fármaco en forma continua. “Este acaba siendo el mayor problema”, afirma el docente, y uno de los más complejos de abordar.

La “dependencia lícita” es otro concepto que se escucha a menudo referido al consumo recurrente de psicotrópicos como las benzodiacepinas (clonazepan, lorazepan, bromazepan), ya que son sustancias de uso común bajo prescripción médica. Manassero hace especial hincapié en la responsabilidad del profesional al realizar la indicación ya son fármacos altamente adictivos.

El gran dilema comienza cuando se habla del retorno del consumo problemático. Esto es posible, pero requiere de un gran trabajo. Para ello se debe efectuar un programa de deshabituación, esto es, un proceso en el cual se sustituyen los hábitos alterados por otros que mejoren la calidad de vida de la persona. El mismo contiene etapas como la desintoxicación y distintos cambios a nivel emocional y psicológico, donde la familia y el contexto juegan un papel fundamental.

Manassero, quien también es docente de Farmacología y práctica profesional de Farmacia, recalca que es fundamental brindar información a los alumnos sobre esta problemática. También subraya la importancia de intervenir en caso de recibir una consulta u observar este tipo de situaciones en el entorno personal. Allí es donde comienza el ciclo de concientización y uso razonable de sustancias: en las aulas y con los profesionales.

En la Universidad Maza, el CIMe y la cátedra de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica realizarán un estudio para analizar el desarrollo de esta temática en Mendoza. En dicho trabajo participarán estudiantes y docentes.

“La información puesta a disposición por el CIMe-UMaza tiene por objeto promover el uso racional de medicamentos, productos fitoterápicos, suplementos nutricionales y otros productos farmacéuticos” concluyó el especialista.