Cada 5 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Celiaquía, una fecha destinada a sensibilizar sobre esta enfermedad autoinmune que afecta a miles de personas en todo el mundo. La celiaquía, también conocida como enfermedad celíaca, es una afección crónica en la que el sistema inmunológico reacciona de manera anormal ante el gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y sus derivados.
Este día busca crear conciencia sobre la importancia de su diagnóstico temprano y el manejo adecuado de la enfermedad. En este contexto, es fundamental resaltar el rol esencial del nutricionista en la educación y manejo de la enfermedad celíaca.
La labor del nutricionista en la educación del paciente celiaco es esencial, ya que es necesario evaluar correctamente el estado nutricional del paciente e identificar posibles deficiencias para restablecerlas.
El accionar nutricional comprende no solo la planificación de una alimentación personalizada, sino también un pilar fundamental: la educación del paciente. Una enseñanza adecuada sobre los alimentos permitidos, cómo identificarlos, dónde comprarlos, cómo higienizarlos, almacenarlos, elaborarlos y evitar la contaminación cruzada es esencial. Además, se debe enseñar a servirlos correctamente en la mesa y compartirlos de forma segura con otras personas.
La educación alimentaria nutricional, respaldada por conocimientos científicos y proporcionada por un nutricionista profesional, es fundamental para que el paciente acepte su condición y entienda que la alimentación celíaca, aunque diferente, puede ser igualmente saludable y disfrutable.
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