Fue el primer pedido de alguién que liberó al genio de la lámpara… Y resulta que se quedó sin los otros dos. Hoy nos adentramos en un mundo complejo de la mano de un apasionado docente de la Universidad Maza.
Este chiste intelectualoide refleja, de forma graciosa, como la matemática permea toda nuestra vida al punto que dejamos de percibirla. Claro, allí nos remitimos solo a números y esta ciencia es más que ellos. Hoy nos adentramos en este complejo mundo de la mano de un apasionado.
El magister Miguel Arizu es docente universitario de Matemática y Física. Es reconocido en el ámbito académico por el afecto que profesa hacia la disciplina que enseña y que aquí nos convoca. Por ello lo elegimos para dar respuesta a algunos grandes interrogantes.

¿Qué es la matemática?
Materia querida y odiada por los estudiantes. Nunca llegamos a captar del todo su importancia. Dijimos que la matemática es mucho más que números y operaciones. Según la Real Academia Española (RAE) es una ciencia que estudia las propiedades de los entes abstractos y sus relaciones. Allí aparece la dificultad, refleja realidades que existen, pero que muchas veces no vemos.
¿Cuándo y cómo surgió?
“Justamente la necesidad de poder contar fue el germen. Contar los días para sembrar en el momento justo, contar los animales que se poseen y un largo etcétera”, explica Miguel Arizu. De allí que sea una de las disciplinas más antiguas de la humanidad, aunque como ciencia formal comience a surgir paralelamente en Grecia, China e India alrededor del siglo VI a.C.
Imposible vivir sin ella
Así como no concebiríamos un mundo sin el lenguaje que nos permite comunicarnos, el profesor remarca que sería absurdo pensar en uno sin matemática: “si pretendemos entender el universo en el que vivimos, para mejorar, aunque sea nuestra forma de vida, necesitamos la matemática, no hay otro camino”, afirma.
¿Se creó o se descubrió?
Eterna discusión, interna y externa, cuya respuesta puede cambiar dependiendo del ejemplo que se analice.
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Fuente: Wikipedia
Para ir a un tema que todos conocemos nos centraremos en el famoso teorema de Pitágoras. En las culturas de China, Mesopotamia y Egipto ya se sabía que existían triángulos de determinadas medidas que tenían un ángulo recto, pero Pitágoras y los pitagóricos dieron la primera demostración formal y universal del mismo. Aquí se comprueba el descubrimiento a partir de la abstracción.
Podría analizarse el cálculo diferencial de Newton y Leibniz, base de tantos avances, o las unidades o números imaginarios, que de alguna manera no existen en nuestro mundo pero que representarían el mundo cuántico, de lo infinitamente pequeño. ¿Sería esta una creación? Temas interesantes para repreguntarse y reflexionar.
¿Por qué cuesta tanto aprenderla?, la pregunta del millón
“Todo muy interesante -dirá alguién- pero no me gusta y no la entiendo”.
El tema de su comprensión representa una gran inquietud y dificultad para muchos, particularmente para los estudiantes.
Miguel argumenta que: “la matemática tiene un idioma propio, con su correspondiente gramática y ortografía, cuyas reglas no tienen excepciones, son estrictas, lógicas y universales” y continúa explicando: “una de las diferencias es que su aprendizaje es totalmente secuencial, no puedo saltar etapas, no puedo pasar al nivel 2 si no domino el 1”.
Quizás con alguna lengua que no sepamos hablar bien podremos “defendernos”. Aquí eso es imposible. “El me defiendo en Matemática es una receta para el desastre”, arroja cual bomba Arizu. Esto da lugar a frustraciones que pueden transformarse en grandes desafíos o abandono, rechazo, alejamiento.
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Fuente: Infobae
Hay que hacer todo lo posible para evitar lo segundo y afrontar lo primero, decir “esto no me va a ganar”, arremangarse y ponerse en la tarea. Allí puede aparecer el segundo escollo: la matemática trabaja con abstracciones. Hay algunas cosas que pueden “imaginarse” pero hay otras tan abstractas que no permiten hacernos una imagen mental. Nuestro cerebro no sabe “cómo” estudiar eso y las estrategias utilizadas en otras disciplinas no sirven para ésta.
La condición sine qua non es que nuestra mente aprenda otras formas de resolver problemas, tiene que obtener nuevas herramientas.
Quedarnos con lo bueno
Esa necesidad de adquirir nuevos recursos es muy buena y muy mala… Muy mala porque es el único camino que tenemos para resolver problemas matemáticos, no hay escapatoria.
Pero es muy buena porque, aunque algunas cosas que se estudian en Matemática no se vuelvan a utilizar en la vida (y tampoco es tan así), las herramientas aprendidas, esas nuevas formas de enfrentar los problemas, sí se siguen aplicando a dilemas que no necesariamente son matemáticos.
En definitiva, se trata de enamorarnos… Enamorarnos no de la matemática per se sino de la matemática que cambia la vida.
“La matemática es el lenguaje con el que Dios ha escrito el universo” reflexionó el famoso Galileo Galilei y vos, ¿no vas a cambiar la forma de ver este tema?

Fuente: Matemática Simplificada