Próxima a la llegada de la primavera, Mendoza comienza a despedirse del frío y a prepararse para un desafío recurrente: el dengue.
A principios de este año, la situación sanitaria en nuestro país se vio seriamente comprometida por el aumento de casos, exacerbado por intensas olas de calor y la escasez de repelentes. Aunque el invierno trajo un alivio temporal con la desaparición de los mosquitos, las autoridades sanitarias ya alertan sobre la inevitable reaparición del virus. Por ello, es crucial repasar las medidas de prevención y estar preparados para lo que viene.

En Mendoza la vacuna no está priorizada de forma gratuita por la prevalencia de casos. Sin embargo, en aquellas provincias donde la cantidad de casos detectados es significativa, el gobierno ha implementado este servicio sin costo. A pesar de esta realidad y considerando su alto valor, la Universidad Maza ha tomado algunas medidas para facilitar el acceso para la comunidad educativa.
Farmacias del Centro
El valor de la vacuna QDENGA es de $97.000, con la colocación incluida.
CIPPI Vacunatorio
Cobertura con obras sociales: Presentando un pedido médico, obras sociales como OSDE, OMINT, MEDIFE, PODER JUDICIAL y OSPE cubren el 40% del costo de la vacuna QDENGA.
¡IMPORTANTE!
En alineación con las normativas del Ministerio de Salud de la Nación y del Ministerio de Salud de la Provincia de Mendoza, informamos que no se administrarán vacunas en el vacunatorio de la Universidad ni se emitirán recetas médicas para su prescripción. Esta decisión se toma por las siguientes razones:
1. Consideraciones sobre la Prescripción y Administración de Vacunas y Medicamentos: La prescripción de una vacuna o medicamento, ya sea preventivo o terapéutico, requiere una evaluación completa de los antecedentes personales del paciente, los efectos deseados, los riesgos y beneficios, así como un seguimiento detallado. Estas responsabilidades superan las funciones principales de nuestra área y conllevan desafíos adicionales.
2. Conservación y Transporte: La correcta conservación, cadena de frío y transporte de vacunas y medicamentos son esenciales para garantizar su eficacia. La administración de tratamientos sin asegurar estas condiciones plantea problemas éticos y procedimentales.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional, durante las primeras siete semanas de 2024 se contabilizaron 40.137 casos positivos de dengue en todo el país, lo que representa una suba del 2.546 por ciento respecto a la misma fecha de 2023 (Diario Uno).
Por este motivo, mientras en todo el país los Municipios y Gobiernos evalúan y ponen en marcha planes de contención, hay ciertos datos que la población en general debe conocer para aportar su grano de arena en la lucha contra la problemática y, claro está, intentar protegerse lo máximo posible.
El dengue se transmite a través de la picadura de un mosquito infectado. Es una enfermedad que afecta personas de todas las edades, con síntomas que varían entre una fiebre leve a una fiebre incapacitante, acompañado de dolor intenso de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolor en músculos y articulaciones, y eritema. La enfermedad puede progresar a formas graves, caracterizada principalmente por choque, dificultad respiratoria y/o daño grave de órganos. El dengue tiene un comportamiento estacionario, que corresponde a los meses más cálidos y lluviosos.
En América, el vector principal responsable de la trasmisión del dengue es el mosquito Aedes aegypti.
Prevención
Disminuir las poblaciones del mosquito Aedes aegypti es la forma más eficaz para cortar el ciclo de transmisión del dengue. Antes, un punto importante para protegerse es utilizar repelentes. En este sentido, la medida más importante de prevención es la eliminación de todos los criaderos de mosquitos, es decir, de todos los recipientes u objetos que puedan acumular agua. Por ello, es fundamental:
La fumigación no es una medida de prevención suficiente para eliminar el mosquito
La aplicación de insecticidas es una medida de control destinada a eliminar a los mosquitos adultos, pero no es útil para eliminar los huevos ni las larvas. Su implementación debe ser evaluada por las autoridades sanitarias ya que sólo se recomienda cuando se detectan personas con cuadros clínicos con sospecha de dengue y para aquellas áreas donde está confirmada la presencia del mosquito vector. A su vez, la fumigación siempre debe ser acompañada por acciones de control y eliminación de todos los recipientes que puedan acumular agua en las casas y espacios públicos.
Si bien muchos de los enfermos pueden ser cuidados en casa con reposo e hidratación adecuada, ante cualquier signo de alarma se debe acudir de inmediato a la unidad de salud más cercana.
Cuando la fiebre baja, en las siguientes horas debe observarse la posible aparición de: dolor abdominal, intenso y continuo; mareos o desmayos; vómitos persistentes; somnolencia; sangrado en encías, nariz, vómitos, heces u orina e intranquilidad o irritabilidad.
Para conocer más ingresar a los sitios oficiales de: