Cada 17 de marzo se conmemora como forma de reconocer el rol de la Puericultora, quien es la encargada, desde un equipo interdisciplinario, de acompañar a la madre desde la concepción, durante el nacimiento, promoviendo, apoyando y protegiendo la lactancia, como así también acompañando en la crianza de niñas y niños.

Si pensamos en los cambios que ha sufrido la forma y los distintos modelos de cuidado y crianza que actualmente podemos encontrar, debemos remontarnos a 1865 cuando el profesor parisino Alfred Pierre Caron define a la Puericultura como “la disciplina que se ocupa del cuidado y la crianza de los niños, comprendiendo su salud física y emocional”. A pesar del paso del tiempo, nos damos cuenta la importancia y vigencia que tiene en nuestros días ésta definición y que se convierte en la meta de cada madre, padre, acompañante, cuidador de niños, pediatra, puericultora y de cada uno de los adultos que tiene a cargo una vida la cual se debe potenciar al máximo.
El término “PUERICULTURA” procede del latín pueros, puer, pueris, que significa niños y “CULTURA” que significa cultivo o cuidado, es decir es el “CUIDADO DE LOS NIÑOS”, el “CUIDADO DE LA NIÑEZ”. Los profesionales de la Puericultura son los encargados de proteger la salud y promover el crecimiento y el desarrollo óptimo y sano de los niños y niñas de acuerdo a las capacidades y potencialidades genéticas de los mismos.
Pero un especialista de la Puericultura es mucho más que definiciones. Es una palabra de afecto, una mirada empática, es la calma frente al miedo, es el acompañamiento en la Lactancia, la contención frente a un llanto indescifrable, la palabra adecuada frente a la desazón y el aliento frente al cansancio. Es la experiencia frente a un mundo lleno de cambios, es el consejo, es la ayuda en ese momento de desesperación, son las respuestas oportunas y asertivas que cada madre y familia necesita.
Los cuidados durante los primeros años de vida son fundamentales para que las niñas y los niños adopten actitudes y hábitos saludables que garanticen un óptimo estado de salud el resto de sus vidas. Es en la infancia donde se establecen todas las bases para nuestra vida adulta en lo biológico, físico, psicológico, emocional y en relación con el medio que nos rodea.
Un recién nacido representa el milagro de la vida. Los padres experimentan múltiples sentimientos de dicha, admiración, asombro, confusión, agobio y desazón, entre otros. Siempre surge el interrogante si se podrá cumplir con la gran labor de ser padres y si se logrará hacer lo suficiente como para satisfacer las necesidades futuras. Podemos ofrecerles a nuestras hijas e hijos amor incondicional, valores, entornos seguros, habilidades y destrezas y si sumamos el acompañamiento de una Puericultora se logra el apoyo esencial desde la gestación, el embarazo, la preparación del parto, los primeros cuidados del recién nacido, se trabaja para fomentar una Lactancia Respetuosa, se brinda apoyo desde lo físico, psicológico y emocional en la crianza, se trabaja potenciando el binomio mamá-bebé priorizando un vínculo amoroso y respetuoso, se aborda el Puerperio, la vuelta al trabajo remunerado de la madre, el manejo del stock de leche hasta el momento del destete, entre otros variados temas.
Las puericultoras forman parte de un equipo interdisciplinario dentro de áreas de salud en hospitales, Centros de Salud y Centros Comunitarios, trabajando en conjunto con todo el equipo de salud dando apoyo a las madres y aconsejándolas sobre la Lactancia y los cuidados del Recién Nacido. También pueden desempeñar su labor en diferentes áreas educativas como jardines maternales y centros de primera infancia en temas referidos a Lactancia Materna y crianza. Otro ámbito en los que se las puede encontrar es en grupos de apoyo, capacitaciones, talleres y charlas para madres y profesionales de la salud.
Hoy conmemoramos el día de la Puericultora, hoy celebramos una labor esencial que acompaña y facilita el proceso de ma-paternar forjando cimientos saludables, brindando información valiosa y actualizada. Cada familia es distinta, cada niña y niño es diferente, no hay reglas generales, sólo hay respuestas con evidencia científica para acompañar y empatizar sin prejuicios y siempre con respeto y empatía. Siempre hay una palabra positiva de apoyo y contención, siempre hay una Puericultora acompañando.
Esp. Nut. Carina S. Samaniego Olivera