¿Qué más importante que nuestros niños?

06 May 2020

Este jueves 30 de abril, el Prof. Méd. Daniel Miranda, realizó una conferencia web en la que brindó información importante y aspectos a considerar sobre la prevención de lesiones por accidentes domésticos.


En estos tiempos de cuarentena y de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (APSO), las familias se han visto obligadas a recluirse en sus hogares y a convivir todo el tiempo. En ese contexto cobra aún más importancia la relación entre los adultos y los niños y los cuidados que deben tenerse sobre éstos. Esos temas, accidentes habituales, factores de riesgos, prevención, medidas a tomar y muchos más fueron abordados por el rector de la Universidad Maza, Prof. Méd. Daniel Miranda, durante un interesante webinar.

A continuación, se brinda parte de la información destacada por quien se desempeña como secretario consultor del Comité Nacional de Prevención de Lesiones de la Sociedad Argentina de Pediatría, que lleva más de 50 años funcionando.

Aspectos fundamentales a considerar:
  • Consecuencias de los accidentes: a veces hasta pueden ser mortales o, en muchas ocasiones, causar discapacidades severas. Estas pueden ser motoras, sensoriales y sensitivas, temporales y parciales o totales y definitivas.
  • No negar la realidad: informarse correctamente y comunicarse con los pequeños, diciéndoles siempre la verdad, dándole mensajes acordes a su madurez y enfocados desde los aspectos positivos.
  • La hiperactividad: dentro de un ambiente de aislamiento se puede transformar en conflictos y, estos, en accidentes.
  • Mantener una rutina: al igual que durante el año, realizar diversas actividades y programar las jornadas.
  • Prevención y bienestar: deben tomarse resoluciones y buenas prácticas para garantizar la salud física, mental y social de los niños.
Prevención

Por supuesto, un niño de 1 año no es igual a uno de 2 o a uno de 4. Por este motivo es importante considerar las características propias de cada edad y las inherentes a cada niño, pues ellas pueden anticipar algunas de las situaciones que pueden darse. De igual manera hay generalidades a considerar.

1 año: rutinas más sencillas, incursión en el mundo adulto; empiezan a gatear, trepar e incluso caminar, pudiendo llegar a objetos que les llaman la atención; conocen mediante la oralidad, por ello quieren llevarse todo a la boca.

2 años: comienzan a socializar con la familia; son más autónomos y no reconocen los peligros y las normas de seguridad. Es fundamental explicarles algunas reglas y ponerles límites.

2 a 4 años: los accidentes domésticos van disminuyendo conforme aumenta la edad, pero es importante no dejar de prestarles atención. Se empiezan a relacionar mucho más con las mascotas. aparecen también algunos problemas con las mascotas. En ese sentido es importante tener cuidado con ellas y, más allá de las obvias medidas sanitarias, hacer que el pequeño y el animal respeten sus mutuos espacios.

ACCIDENTES HABITUALES

ACCIONES PREVENTIVAS

Caídas (escaleras, balcones, terrazas y cuchetas)

Colocar puertas de seguridad, barrotes o trabas

Aplastamiento por muebles

Amurar muebles, bibliotecas, repisas, mesadas

Quemaduras (puerta del horno, hornallas, líquidos, estufas).

Cortes (utensilios)

Evitar su cercanía al cocinar, ubicar ollas y sartenes en hornallas traseras, colocar mangos hacia afuera y atrás, ubicar inaccesibles los elementos cortantes, no servir los alimentos calientes, proteger los mecanismos de calefacción).

Intoxicación por alimentos o productos tóxicos (de limpieza, monóxido de carbono)

Colocar los productos de riesgo en zonas inaccesibles, revisar el color de las llamas (debe ser azul y no anaranjado)

Electrocuciones

Tapar los enchufes, poseer disyuntores

Atragantamientos y ahogamientos

Utilizar objetos seguros (que no puedan desarmarse en piezas), no dejar elementos pequeños al alcance, cubrir piletas y cerrar su acceso, no dejar a los niños solos al bañarse, liberar las cunas y camas de obstáculos.

Accidentes de tránsito (como peatones y en vehículos)

Conservar siempre la atención, mirar a los lados, poseer sillas con las medidas de seguridad pertinentes para el traslado de los pequeños.

La supervisión de nuestros niños es una condición necesaria, pero no suficiente para evitar los accidentes.

Los adultos deben vigilar, pero teniendo cuidado con dos caminos contrapuestos y no recomendados: la negligencia y la sobreprotección. Hay que garantizarles la seguridad, brindándoles también la libertad necesaria para que vayan haciéndose más independientes.

En lo concreto se deben considerar algunos aspectos fundamentales: edad, sexo, características personales, hiperactividad e impulsividad, asincronismos entre habilidades motoras y desarrollo cognitivo.

En la cuarentena, además, todo esto se potencia por la realidad de los hogares que, por distintas razones, no están preparados para tanto tiempo de encierro.

Una buena supervisión debe cumplir con tres dimensiones: proximidad, atención y continuidad.

Programa para supervisión en el hogar (ALTER): Actividad – Localización – Tiempo – Environment (Ambiente) – Recursos.