La reinvención de los Recursos Humanos en el 2020

09 Oct 2020


En un año particularmente complejo, uno de los desafíos de las organizaciones es emitir un mensaje institucional claro desde la alta dirección. Se debe demostrar una preocupación genuina para hacer frente al contexto de pandemia, ratificando la aptitud para hacerlo.

En este sentido, el rol de RRHH en el proceso comunicacional es clave. Las personas necesitan mantenerse contenidas y acompañadas con una comunicación fluida, unificada y clara.  Es decir, debe ser cotidiana, dinámica y no estar forzada. El mensaje debe ser unívoco y al unísono, para no dar lugar a rumores ni incertidumbre. Finalmente, la comunicación debe ser sencilla, contundente y directa.

A su vez, en este contexto pandémico afloran muchas emociones que pueden afectar la productividad. La gente se siente ansiosa, preocupada, y en algunos casos aislada, más allá que la tecnología actual nos permite trabajar en modalidad home-office en la mayoría de los casos.

En este proceso de retracción de la actividad económica y achicamiento de muchas organizaciones, la productividad debe ser nuestro baluarte, caso contrario la post-pandemia será tan dura como el virus mismo.


También es importante destacar que la pandemia pone en manifiesto ciertas competencias que debemos desarrollar los trabajadores para transitar con éxito este contexto, a continuación, mencionamos algunas de ellas:

  • Resiliencia: Capacidad para superar esta situación de crisis y salir fortalecido.
  • Flexibilidad: Dinamismo y adaptación al nuevo entorno laboral, sin afectar la productividad.
  • Organización: Manejo ágil de nuestra agenda laboral, para desempeñarnos eficientemente sin que el trabajo invada nuestra vida personal, sobre todo en modalidad home-office.
  • Autonomía laboral: vinculada a la anterior característica, es la oportunidad del colaborador para controlar determinados aspectos de su actividad profesional en la empresa. Esto puede hacer referencia a la flexibilidad de horarios, a la toma de decisiones sobre cómo ejecutar sus tareas, a las herramientas a utilizar o a la autogestión del tiempo.
  • Trabajo en equipo: Empatía para entender cómo nuestro trabajo repercute en los demás, afianzando nuestras interacciones hacia un fin común.
  • Aprendizaje continuo: Autodesarrollo para adaptarnos a las necesidades del mercado en forma autónoma.

Finalmente, el desafío más importante para RRHH es afianzar la visión sistémica de la organización por parte de todos los colaboradores. Entenderla como una cadena de valor, identificando las interacciones entre las distintas actividades que generan una sinergia. En definitiva, las personas, irrepetibles e íntegras, somos las únicas capaces de generar una ventaja competitiva.