La música como gran protagonista de nuestra vida

28 Nov 2022

En estas líneas nos sumergimos en la apasionante relación entre la música y el ser humano. Para conocer un poco más sobre ella y su influencia en nuestra mente y estado de ánimo dialogamos con la Mag. Cora Leivinson, docente y directora de la carrera de Musicoterapia de la Universidad Maza.

El cuerpo del hombre se encuentra diseñado para percibir a través de zonas específicas y esa información captada puede generar cambios en distintos lugares. Por ejemplo, el ritmo musical es recibido inconscientemente en los núcleos de la base del cerebro, lo que llamamos cerebro reptiliano y puede afectar ritmos biológicos como la respiración, ritmos cardiacos y hasta ritmos digestivos.

Esto nos permite ver cómo nos puede influenciar la música, que está altamente implicada en nuestra vida emocional, ya que la recibimos principalmente en la zona límbica de nuestro cerebro, vinculada a emociones y sentimientos. En esta zona se encuentra la amígdala y el hipocampo, que rigen la vida emocional y donde se aloja la memoria emotiva, entre muchas otras funciones.

Por este motivo, los aspectos melódicos los relacionamos con las emociones. Hay música que está conectada con ciertas situaciones de nuestra vida y que correlacionamos con estados de ánimo. Sucede que todo esto es personal, una canción puede ser positiva para uno y, por estar ligada a una experiencia negativa, ser contraproducente para otro. Depende, en definitiva, de la relación personal e íntima del oyente con la pieza.

¿Entonces podemos decir que el poder de la música es dado por la propia persona? Podríamos decir que en parte sí. Ella va a manejar si le gusta o no, si tiene que ver con su edad cronológica, su cultura, su posición geográfica, etc., aunque al analizar todo esto también podríamos debatir sobre los condicionamientos culturales y las imposiciones propias de la actualidad. Sí podemos decir que no se trata solo de música analizada aisladamente sino también de la persona y su historia.

En este punto es importante destacar algo importante: si bien la música guarda estrecha relación con nuestras experiencias, no es cierto que pueda curar enfermedades mentales, ya que no actúa como un medicamente. Cuando existe una cura esta se produce por un proceso terapéutico interdisciplinario, en donde sí puede intervenir la musicoterapia. La música puede parecer mágica, pero realmente nada lo es, ni siquiera los fármacos.

La música es una expresión artística del ser humano y la musicoterapia, que la utiliza, no es una medicina alternativa sino una terapia complementaria, ya que precisa de un terapeuta.

Los terapeutas musicales usan estas conexiones y respuestas de las personas con la música para estimular cambios positivos en el estado de ánimo y el bienestar mental general. Esta terapia musical puede comprender diversas actividades, entre ellas escuchar o crear música con instrumentos de todo tipo, cantar o moverse con la música.

¡Seguiremos descubriendo más sobre esta apasionante disciplina!