En alguna ocasión, el filósofo y científico griego, Aristóteles, supo decir: «Las raíces de la educación son amargas, pero la fruta es dulce».
Y sin dudas, Christián Paez (1° año de Contador Público), Franco Heck (2° Recursos Humanos), Emmanuel Aguilar (Preuniversitario de Medicina), Bruno Lazzaro (1° en Kinesiología), Franco Durato (1° Ingeniería) y Joaquín Robert (1° de Profesorado Educación Física), han hecho caso a estas palabras, pese las otras distracciones de la juventud, y a que muchas veces en la vida del deportista, el estudio queda olvidado.
Así, por ejemplo, Paez y Heck transitan sus días entre la Asociación Deportiva Anzorena y el mundo virtual de la Universidad Juan Agustín Maza. Es que con dicha facultad, los directivos del club, en cabeza en esta ocasión de Daniel Schestakow, renovaron el convenio para que un año más, dos chicos del semillero, reciban una beca económica.

Al respecto de este acuerdo, que cumplió 8 años ininterrumpidos, dialogamos con Germán Casado, Director de Deportes y Recreación de la alta casa de estudios, que narró: «Tenemos dos clases de becas apuntadas a los deportistas: una para destacados, que se realiza por medio de la Subsecretaría de Deportes y otra que son convenios con Clubes. La primera mencionada, es una manera de premiar a los chicos que marcan la diferencia a través del deporte. El deporte es un medio formativo que desarrolla en el chico un aspecto total de cuerpo y mente. Y la otra, es un convenio de reciprocidad con Instituciones deportivas, para que les sea más fácil estudiar a chicos de estos clubes».

De esta forma, «La Catedral del Básquetbol», sigue siendo pionera en llevar un proyecto profesional y educativo a la vez, para que sus jugadores completen una formación integral.
Fotografías: Andrés Arequipa y de archivo
Fuente: Club Anzorena