El enemigo silencioso del invierno

24 Jun 2019

Las bajas temperaturas se hacen sentir en la provincia y el consumo de gas va en aumento. En esta nota se presentan algunas indicaciones para prevenir las temidas intoxicaciones por monóxido de carbono.

El monóxido de carbono es un gas inodoro, incoloro, inflamable y altamente tóxico que puede causar la muerte cuando se respira en niveles elevados.

El mismo se produce cuando se queman materiales combustibles como gas, gasolina, kerosene, carbón, petróleo, tabaco o madera en ambientes de poco oxígeno.

También las chimeneas, las calderas, los calentadores de agua y los aparatos domésticos que queman combustible, como las estufas, pueden producirlo si no funcionan correctamente.

Por este motivo es importante prestar atención a lo siguiente:

  • La llama de las estufas, calefones y cocinas debe ser siempre de color azul y jamás de color anaranjado.
  • Mantener los ambientes siempre ventilados, para la correcta oxigenación de los mismos.
  • No calefaccionar con las hornallas o el horno de la cocina.
  • Asegurarse de que las conexiones de gas no presenten pérdidas. En caso de inconvenientes, contratar a un profesional matriculado.

El monóxido de carbono disminuye la cantidad de oxígeno disponible para las células, lo cual dificulta la función celular. Por este motivo, si se presencia o padece alguno de estos síntomas se debe concurrir de manera urgente al Hospital o Centro de Salud más cercano:

  • Dolor de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Mareos acompañados de cansancio
  • Letargo o confusión
  • Desmayo o pérdida de conocimiento
  • Alteraciones visuales
  • Convulsiones
  • Estado de coma