Tras un arduo primer semestre, muy diferente al que cualquiera hubiera imaginado, entramos en el receso invernal. Del 6 al 19 de julio detenemos la marcha y recargamos energías para los retos que vendrán.

Al finalizar el 2019 y empezar las vacaciones de verano, todos comenzamos a planificar un nuevo año, con las obligaciones a cumplir, los propósitos a encarar y las metas por las cuales trabajar. En ese momento nadie hubiera esperado que, a poco de iniciado el 2020, las circunstancias se vieran notablemente modificadas.
Lo cierto es que toda esa grilla de actividades, esa agenda personal y colectiva, si bien en un primer momento puede haber sufrido una postergación o aparente suspensión, luego fue llevándose a cabo, pero con cambios y adaptaciones que complejizaron la tarea de todos. En nuestro caso, por ser una institución educativa, el contexto hizo que estudiantes, docentes y personal debamos trabajar incluso más para poder avanzar y alcanzar lo proyectado.
Los estudiantes han tenido que comenzar a cursar un tiempo después, con materias que se han ido solapando, en medio de numerosos trabajos y exámenes, rindiendo en fechas especiales, con una mediación de contenidos diferente a la habitual y con la necesidad de motivarse y obligarse a sí mismos mucho más que en la presencialidad.
Los docentes han tenido que migrar gran parte de su material a la virtualidad, han coordinado más clases de las pautadas, han visto modificados sus horarios y multiplicado su trabajo de corrección.
El personal ha tenido que adoptar, casi de un día para otro, las herramientas del teletrabajo, responder muchas dudas y consultas, ser soporte de todo lo que se necesitaba para que el servicio educativo siguiera adelante. A su vez, las autoridades tuvieron que tomar decisiones de forma ágil y responsable, velando por el bienestar de toda la comunidad universitaria, en medio de un contexto de suma incertidumbre.
Todos ellos, a su vez, realizaron estas y muchas otras tareas, en medio de sus actividades domésticas y la vida propia de cada hogar, con esa doble característica de estar más tiempo en casa con los afectos, pero con mucho más trabajo por hacer casi al mismo tiempo y en el mismo lugar.
Estos motivos seguramente hacen que el balance de cada uno de nosotros sea más que positivo por cómo se han dado las cosas, pero también hace que estas dos semanas de receso invernal sean, posiblemente, mucho más necesarias que en cualquier otro año porque nuestras exigencias físicas, mentales y emocionales han sido más elevadas de lo previsto.
De esta forma el lunes 6 de julio frenamos la marcha para reiniciarla a partir del lunes 20 de este mismo mes.
Muchos deberán seguir estudiando porque han planificado rendir en el próximo llamado a exámenes (comienza el miércoles 22 de julio). Les deseamos tranquilidad, tiempo y concentración para prepararse de la mejor forma.
También a ellos y a los demás, esperamos que tengan más tiempo para su vida personal y familiar y las actividades que gusten realizar.
¡Nos reencontramos pronto para seguir compartiendo historias!