Deportes a muy temprana edad, ¿qué tanto convienen?

04 Ago 2022

Hoy, a pesar de los avances tecnológicos y de asistir al triste espectáculo de niños y adolescentes que pasan horas y horas frente a las pantallas, muchos padres siguen optando por actividades extraescolares fructíferas, como las deportivas o recreativas. El caso más evidente en Mendoza y Argentina son las escuelitas de fútbol, disponibles para niños de 3 años en adelante; edad de iniciación habitual en la mayoría de las disciplinas.

Considerando el daño que ocasiona el sedentarismo, que los más pequeños se muevan es algo fabuloso, pero no es lo óptimo encasillarlos tan pronto en una actividad. Veremos los motivos y lo que debería considerarse en esos espacios para contribuir a un desarrollo integral de los niños. Para ello conversamos con la licenciada Lorena Zapata, docente de la Universidad Maza y entrenadora de vóley.

“Es muy bueno e ideal para la formación elegir un estilo de vida saludable desde un comienzo. El tema central es la actividad ofrecida para cada edad”, explica. Dos aspectos a considerar son las personas que la conducen y si se adapta al desarrollo motor de los asistentes. Lo mejor sería que cada propuesta deportiva de un club o de un municipio posea un espacio de desarrollo psicomotor guiado por un profesor de Educación Física. Sucede que es fundamental estimular las llamadas habilidades motrices básicas.

En cuanto a la especialización deportiva, puede aplicarse a un deporte específico o ser analizada dentro del mismo deporte, esto es que el niño juegue en tal o cual puesto porque se le vio tales características. Esto puede hacer que se aburran y abandonen la actividad, así como impedir el desarrollo de ciertas habilidades y el aumento del bagaje motriz.

“Como entrenadora, puedo afirmar que va a jugar mejor el niño que reciba distintos estímulos a lo largo de su formación: aquél al que se le enseñaron todos los roles, se le variaron los espacios, juegos y situaciones”, remarca Lorena. Y es que la variabilidad es un elemento clave para el desarrollo psicomotor, pues genera ajustes que posteriormente se podrán aplicar en las situaciones de juego.

El ideal de formación

Zapata hoy entrena con jugadoras sub18 que comenzaron con ella a edades muy tempranas. Basándose en su experiencia propone las siguientes premisas básicas:

  • Combinación de actividades lúdicas, habilidades motoras básicas, capacidades coordinativas y elementos constitutivos del deporte (fundamentos de juego).
  • Variación de elementos (texturas, tamaños, colores y pesos) así como de puestos o funciones.
  • Enseñanza con elementos alternativos (para que puedan seguir jugando en casa).
  • Encuentros recreativos con pares.

¿Qué sucede con las competencias?

Muchas veces se fomenta demasiado pronto el “espíritu de victoria” y se ven episodios lamentables entre los niños y, lo que es peor y más lamentable, entre los padres. Por ese motivo se recomiendan los encuentros (no torneos) deportivos, sin puntuaciones o tablas, estimulando el juego y premiando a todos los participantes.

“Debe ser un día de juego, no de competencia”, asegura Lorena, quien indica que pueden incorporarse juegos predeportivos, de puntería, etc.

Conclusiones

Si el deporte es guiado por los profesionales idóneos y adecuado motrizmente es una gran puerta para que los niños realicen actividad física, estén sanos, interactúen con otros chicos y compartan. Así se transforma en un elemento clave para el pequeño y la sociedad.