Consejos prácticos para tener el jardín deseado

14 Jun 2022

El agua no es el único elemento importante para la vida de nuestros jardines, pero sin dudas es un aspecto que debemos cuidar atentamente si queremos tener nuestro pasto y plantas con buena salud. Esto nos permite también no derrochar el recurso y efectivizar su uso. Estos y otros temas fueron abordados con la Lic. Sofia Molina, responsable de Ciencias Ambientales y Veterinarias en el área de Extensión de la Universidad Maza.

De lo general a lo particular

Hay algunas consideraciones básicas:

  • Regar en forma de lluvia
  • No regar hasta enlagunar, ya que se pueden derrochan más de 800 litros de agua potable.
  • Aplicar la cantidad de agua calculada en un solo riego, para que haya humedad en profundidad (si regamos varias veces el césped, ante la menor falta de agua, sufrirá consecuencias).
  • Si se desconocen los requerimientos de la planta, regar de a poco. Si les falta agua se ponen flácidas y si les sobra comienzan a ponerse amarillas y perder hojas.

Además, la especialista explicó que “la cantidad de agua requerida depende del tipo de planta. Las que provienen de lugares más húmedos necesitan más riego”.

Factores condicionantes

Muchas veces regamos y regamos sin considerar otros elementos que influyen en la cantidad de agua que debemos verter, a saber:

  • Temperatura: cuando aumenta hay mayor evapotranspiración.
  • Humedad relativa del ambiente: cuanto más baja, mayor será la pérdida de agua.
  • Vientos: por su poder secante.
  • Radiación solar: en un día de cielo despejado el suelo se seca más rápido.
  • Textura del suelo: comparativamente, cuando está liviano (arenoso) tiene menos capacidad de acumular agua y una mayor velocidad de pérdida de la misma en relación al suelo pesado (arcilloso).

¿Cuándo regar?

En primavera, verano y otoño lo más recomendable es regar durante la tarde-noche mientras que en invierno conviene hacerlo entre las 11 y las 16h para evitar congelamientos. Sucede que esto no es posible debido a las restricciones de AYSAM, que estipula el rango de 22 a 8h. Por ello, en nuestra provincia convendría regar a las 22h cuando hace calor y lo más cerca posible de las 8h cuando hace frío.

La medida de AYSAM restringe el uso de agua potable a través de manguera, hidrolavadora y/o riego por aspersión durante los 365 días del año y alcanza a todos los departamentos de la provincia.

¿Y qué pasa con las heladas?

Los fríos intensos del invierno pueden dañar cualquier tipo de planta en el exterior, ya sean cultivadas o que estén en el suelo.

Las heladas ocurren cuando la temperatura del aire llega a los 0°C o menos. Cuando esto sucede, el agua en el interior del tejido de las plantas puede o no congelarse, dependiendo de múltiples condiciones. De ello depende si la planta resistirá o no. Lo cierto es que los daños son totalmente irreversibles, por ello debemos llevar a cabo acciones protectoras de nuestras plantas. Algunas opciones son:

  • Recubrir las macetas: guardar bajo techo; recubrir con plástico de burbujas, tela arpillera, alfombras viejas, cartones o papel de diario; colocar la maceta dentro de un recipiente más grande y poner paja en el espacio que queda entre ambos.
  • Reducir el riego: en esta época las necesidades de humedad son menores por lo que se puede disminuir la cantidad de agua y garantizar que el suelo tenga un buen drenaje.
  • Agrupar las plantas: reunirlas para crear microclimas de buena temperatura y humedad. Si es posible hacerlo junto a una pared, para que estén más resguardadas, y orientadas hacia el sur, donde los fríos han de ser menos intensos.
  • Colocar un acolchado: cuando las plantas que se hallan en el suelo del jardín debemos elegir especies capaces de soportar los niveles de frío. Además, se puede instalar un acolchado de corteza de pino, paja, hojas secas u otros elementos. Esto genera una barrera protectora y produce un efecto aislante con respecto a la temperatura del aire de la superficie.