El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres invita a reflexionar sobre la prevención, la preparación comunitaria y la importancia de anticiparse a situaciones que pueden poner en peligro a las personas y sus entornos.
Cada 13 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, una iniciativa impulsada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para promover la prevención y fortalecer la capacidad de las comunidades para afrontar situaciones de emergencia.
Barrio Viñas del Carril, Maipú, tapado por el agua, 13/10/2026. Foto: Ramiro Gómez / Los Andes.
Este año, la fecha invita a prestar especial atención a los riesgos que atraviesan nuestros territorios, en un contexto marcado por las previsiones asociadas al fenómeno de El Niño y la posibilidad de lluvias intensas e inundaciones, así como por la actividad sísmica que caracteriza a nuestra región. Sin generar alarma, estas situaciones nos recuerdan la importancia de reconocer las vulnerabilidades del entorno, informarnos a través de fuentes oficiales y adoptar medidas de prevención.
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Terremotos, inundaciones, incendios forestales y fenómenos meteorológicos extremos pueden generar importantes consecuencias sociales, ambientales y económicas. Si bien no siempre es posible evitar que ocurran, sí se pueden implementar acciones para reducir sus efectos y proteger a la población.
La preparación ante posibles emergencias requiere la participación coordinada de los organismos públicos, las instituciones, las organizaciones sociales y la ciudadanía. Contar con información confiable y conocer cómo actuar frente a distintos escenarios permite mejorar la respuesta y disminuir los riesgos.
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A su vez, la planificación debe contemplar las características de cada territorio y las condiciones que pueden aumentar la exposición de las personas a determinadas amenazas. La educación y la participación comunitaria resultan esenciales para construir entornos más seguros.
La prevención también comienza con acciones cotidianas. Conocer las amenazas de la zona en la que se vive, identificar las vías de evacuación, reconocer los canales oficiales de información y contar con un plan familiar de emergencia son algunas medidas que pueden contribuir a una mejor preparación.
Además, es importante seguir las recomendaciones de los organismos oficiales, participar en instancias de capacitación y evitar la difusión de información no verificada durante una emergencia.
El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres recuerda que la prevención debe formar parte de la planificación estratégica y de las prácticas cotidianas. Promover el acceso a la información, fortalecer la educación y fomentar el trabajo conjunto son pasos necesarios para mejorar la respuesta ante posibles emergencias.
Anticiparse a los riesgos no elimina todas las amenazas, pero permite tomar mejores decisiones y disminuir sus consecuencias sobre las personas, las comunidades y el ambiente.